Cinco motivos que te impiden aprender idiomas

Enero es el mes de los buenos propósitos. Apuntarse al gimnasio, comer bien, dejar de fumar y, cómo no, aprender idiomas. Por desgracia, para la mayoría de personas estos buenos propósitos se quedan en eso y nunca llegan a cumplirse. ¿Por qué nos cuesta tanto ser constante a la hora de estudiar y asimilar una nueva lengua? ¿Qué motivos nos impiden aprender idiomas? Te contamos cuáles son los errores más habituales y cómo podemos evitarlos.

1. Ante todo, mucha calma

Suele pasar que siempre que nos embarcamos en un nuevo proyecto, ponemos demasiado ímpetu al principio y nos vamos desinflando poco a poco. Si bien este ánimo es positivo, también es importante no confiar demasiado en él: cuando se pierde el ánimo por la novedad, desaparece también el entusiasmo y nos costará más trabajo encontrar las ganas de aprender.

Ante esto, lo que debemos hacer es actuar con calma. El aprendizaje de un nuevo idioma tiene que convertirse en una actividad que debemos llevar a cabo de forma regular y cotidiana. De lo contrario, el estudio nos durará una semana y después nos cansaremos. Dedicarle un rato cada día siempre será mejor que hacerlo una semana de forma intensiva y luego nada.

2. Ventajas de tener mala memoria

Si crees que para aprender idiomas necesitas tener una memoria prodigiosa, te equivocas. No cabe duda de que una buena memoria es muy útil, pero no debemos olvidar que esta tiene que ser utilizada y entrenada correctamente. Memorizar frases enteras puede ser útil en determinadas situaciones, como en un aeropuerto, pero no nos servirá de nada si en una conversación aparecen temas que no están incluidos en tu libro de gramática.

Si no te acuerdas de una palabra en concreto, utiliza la riqueza del vocabulario para situarla en un contexto o definirla. Se trata de buscar una alternativa y, ya de paso, entrenar nuestra sinapsis. Si sabemos cómo utilizarla, nuestra memoria puede ser nuestra mejor aliada.

3. Nadie es perfecto  

Uno de los primeros obstáculos que nos impiden mejorar cuando aprendemos un nuevo idioma es el deseo prematuro de querer tener una pronunciación perfecta y una gramática impecable. Esto puede lograrse con (mucha práctica), pero no debemos obsesionarnos con ello ni mucho menos hacer que se convierta en nuestra prioridad a la hora de aprender idiomas. Si basamos nuestra confianza únicamente en nuestra pronunciación y nuestra gramática y nos vemos resultados a corto plazo, nuestro interés por aprender idiomas se verá mermado enormemente.

Como consejo: haz un esfuerzo por intentar perder el miedo a cometer errores.

4. Disfruta de tus logros

Probablemente tú, que estás leyendo esto, hayas estudiado con empeño y constancia el idioma, hayas mejorado tu pronunciación, tu vocabulario se haya ampliado y hayas sido capaz de desenvolverte en este nuevo idioma. ¿Y ahora qué? Te mereces una recompensa. Cuando conseguimos un logro importante, tenemos también celebrarlo. Y qué mejor manera de hacerlo que empapándonos aún más de este nuevo idioma que hemos aprendido: ponte una película, canta una canción o escucha la radio. Todo ello, cómo no, en el idioma original.

Es muy positivo incluir actividades que nos diviertan y que estas estén en el idioma que estamos aprendiendo. Recomendamos combinar lo útil con lo agradable para aprender y divertirse a la vez.

5. Tener la meta a la vista

Siempre que nos embarcamos en un nuevo proyecto tenemos que hacerlo con una meta que nos dé un plus de motivación. Para llegar al final del camino, hay que tener claro por qué empezamos a recorrer este camino. ¿Por qué aprendemos un nuevo idioma? Ten presente tu meta y observa cómo se va reduciendo el trayecto. Tener una meta a la vista aumenta nuestra motivación.