Mitos negativos a la hora de aprender inglés

El aprendizaje del inglés ha generado muchos complejos en los españoles, hasta el punto de que tenemos la idea de que hemos de ser, por definición, malos hablantes de este idioma. España no se halla entre los países que mejor manejan la lengua inglesa, pero ello también se debe fundamentalmente a los mitos negativos que se han arraigado entre la población, sobre las dificultades y capacidades para aprender un idioma.

En realidad, cualquier persona, con práctica, tenacidad, interés y el método adecuado (y a ser posible, con profesores bilingües o nativos) puede llegar a aprender en profundidad la lengua que se proponga. Son precisamente nuestras arraigadas ideas negativas las que nos pueden impedir aprender el idioma e irlo fijando, tanto a nivel de gramática, léxico, etc, como de comprensión al oído, o a la hora de hablarlo.

Muchos profesores de inglés comentan que los españoles, incluso aquellos que en verdad poseen un buen nivel idiomático en la lengua de Shakespeare, creen erróneamente que no saben hablarla y no se atreven a ello. Hay que echar abajo estas barreras mentales cuanto antes.

 

Por qué nos cuesta aprender inglés es una pregunta que debemos hacernos para superar nuestras propias limitaciones y complejos para así afrontar una experiencia nueva y enriquecedora tal como lo es ir adquiriendo el conocimiento y la práctica de una nueva que comporta otros conceptos culturales y otras concepciones de la vida y del mundo. Cuando fueron a buscar a Sócrates para hacerle beber la cicuta, lo encontraron estudiando persa. Tanto disfrutaba con el aprendizaje de un idioma nuevo, que no lo abandonó ni el mismo día en que ya sabía que le iban a ejecutar. Por algo será.

 

Las dificultades del idioma inglés

Sin embargo, y pese a que en efecto los complejos y prejuicios son el principal obstáculo para el neófito en este idioma, sí es cierto que el inglés conlleva una serie de dificultades muy reseñables para el hispanohablante, sobre todo si no se ha movido antes en el fascinante mundo del aprendizaje de lenguas extranjeras. Tales dificultades serían:

  • El hispanohablante está acostumbrado a una fonética sencilla y pentavocálica, mientras que el inglés es nada menos que dodecavocálico: posee 12 sonidos vocálicos, 7 más que el español. Por eso es tan importante ejercitar constantemente la pronunciación, la conversación y la comprensión auditiva, para que un método de inglés sea verdaderamente completo. La proximidad etimológica y fonética hace que para un alumno germánico o escandinavo aprender inglés resulte mucho más fácil: exactamente lo mismo que nos sucede a nosotros los españoles para aprender italiano. Por lo tanto, a la hora de compararnos desfavorablemente con los alumnos centroeuropeos y nórdicos, hemos de tener en cuenta este detalle: no se trata de incapacidad por nuestra parte, sino del grado de familiaridad lingüística inicial. Un problema que sólo se da al principio, pero que se va solventando según hemos conseguido avanzar en las destrezas idiomáticas.
  • Como más de 500 millones de personas hablan el español en el planeta, y nuestra lengua es la segunda del mundo en hablantes no nativos, el español no ha tenido tradicionalmente la necesidad apremiante de aprender otros idiomas, como sí les sucede a los holandeses o los daneses (que además tienen esa familiaridad etimológica y fonética de la que hablábamos más arriba).
  • Algo que contribuye muy negativamente a nuestro aprendizaje del inglés es que, desde la llamada Ley de Defensa del Idioma de 1941 (que establecía la obligatoriedad del doblaje), el país se ha habituado al cine y la televisión exclusivamente hablados en español. Carece del hábito de otros países de haber ido viendo y oyendo las numerosas series y películas anglosajonas, en su idioma original.
  • Diferencias cotidianas del propio idioma, que van desde la propia sintaxis y el léxico, hasta el habla de la calle.

 

Para aprender bien un idioma, basta con nuestra propia voluntad un método apropiado. Por qué nos cuesta aprender inglés puede ser la pregunta que halle su respuesta adecuada con el mejor entorno de aprendizaje.

 

Una buena escuela de idiomas, donde adquiramos y pongamos en práctica todas y cada una de las destrezas idiomáticas necesarias. No debemos convertirnos en nuestro propio peor enemigo a la hora de aprender idiomas y de disfrutar con ello.