La historia del Black Friday es un interrogante que incita a la curiosidad a muchos, ya que, pese a que se trata de una tradición comercial introducida en nuestro país hace relativamente poco, se sabe que tiene un denso trasfondo, y que su historia se remonta a tiempos más antiguos de lo que se pudiera creer en un principio.

 

Lo cierto es que en los Estados Unidos esta tradición se asentó hace ya numerosos decenios, y se celebra siempre días después de la festividad de Acción de Gracias, representativa del espíritu religioso de los peregrinos puritanos del siglo XVII que se consideran los precursores de la tradición liberal y religiosa propia de la mentalidad y la cultura dominantes en el país de Lincoln, Poe, Mark Twain y Franklin Delano Roosevelt.

 

En realidad, el Black Friday tiene su origen en Filadelfia el año 1961, cuando la prensa alertaba sobre los caóticos disturbios y tumultos que se desencadenaban todos los años en la vía pública y los grandes almacenes durante las calendas festivas de Acción de Gracias y en los días inmediatamente posteriores. Naturalmente, el olfato comercial de determinados magnates del comercio minorista hizo el resto. Se denominó “viernes negro” a esta curiosa fecha por el multitudinario tráfico humano y rodado que se producía con la euforia del consumo. Quienes consideraban negra tal fecha eran, por supuesto, los desventurados agentes policiales encargados de la regulación del mismo tráfico automovilístico urbano. Tal pintoresca expresión se difundiría por todo el país norteamericano en 1975.

 

También hay quien afirma que la expresión negro se debe a que los números rojos de no pocos comercios pasan a negros, es decir, a balance positivo, a partir de tan señalado día. Como es bien sabido, existe una creencia bastante extendida, casi generalizada en algunos ámbitos, que vincula la denominación del Black Friday con decimonónicos “días grandes” de la venta de esclavos negros en los Estados Unidos. Pese a haber sido vox pópuli en algún momento, se trata de un bulo de Internet que ha quedado desacreditado y al que no hay que prestar la menor atención.

 

Sin embargo, y pese a contar con más de medio siglo de avatares y anécdotas en los EEUU, la historia del Black Friday en España es soberanamente liviana, joven como un niño de primaria.

Black Friday en España

 

En nuestro país, la introducción del viernes negro del frenesí comercial es obra de Apple, compañía que en 2010 decidió introducir esta tradición estadounidense en estos lares ibéricos. Para la multinacional fundada por el difunto y llorado Steve Jobs, este había de ser (como a la postre también lo ha sido) el mayor día de ventas por Internet de todo el año. Sin embargo, no fue hasta noviembre de 2012 que una cadena de grandes almacenes (concretamente, Mediamarkt) lanzó una campaña de ofertas para la compraventa tanto presencial como online en su cadena comercial. Este es el momento en que el viernes negro de las compras adquiere ya su plena carta de naturaleza

Se ha logrado tal nivel de aceptación popular de esta tradición comercial que, sólo entre noviembre de 2013 y noviembre de 2014, se llegó a un 73% más de búsquedas en Internet del término Black Friday.

 

Fue ya en noviembre de 2015 cuando alcanzó su plena implantación en España, pues la crisis económica impulsa, lógicamente, a realizar más compras en los días de descuentos. Curiosamente, ya en el pionero año 2012 los comercios del Barrio de Salamanca ampliaron sus horarios comerciales para la celebración del Viernes Negro, pero la iniciativa fue un fracaso, pues esta no suele surtir efecto en los barrios adinerados.

 

La historia del Black Friday es otro ejemplo de cómo determinadas iniciativas, hábitos y propuestas de los Estados Unidos, e incluso su denominación anglosajona, impregnan las costumbres de los países y latitudes más variados y diversos.