Cuando un demandante de empleo se enfrenta a un proceso de selección en el que se exige el conocimiento de otras lenguas, la acreditación de un título oficial puede no ser suficiente para avalar ese conocimiento idiomático.

En estos casos, es habitual que desde los departamentos de Recursos Humanos se valoren estas habilidades a través de diferentes pruebas, que les servirán para medir el manejo de un idioma por parte de los candidatos.

Las más habituales son:

● Redacción del CV: en el idioma a valorar: con este ejercicio los expertos pueden medir la expresión escrita y el lenguaje técnico que utiliza el entrevistado.

● Dinámicas de grupo: son muy efectivas para aquellas posiciones en las que se requiere capacidad de negociación. Es un método recurrente para ver cómo el candidato se desenvuelve e interacciona en un idioma diferente al suyo.

● Prueba escrita: se usa para medir el conocimiento gramatical y de vocabulario y es habitual emplear la técnica del “fill the gap”.

● Prueba oral: es la mejor manera de poder comprobar el nivel de idiomas de una  persona. Permite medir tanto el nivel de conversación social como profesional. En esta entrevista se suele preguntar al candidato si se siente cómodo hablando en esa lengua, si la ha utilizado a nivel profesional, se le pide que describa sus funciones, si ha tenido contacto con proveedores o con clientes a nivel profesional, para validar los conocimientos técnicos en dicho idioma. Es la prueba más completa para evaluar gramática, vocabulario y fluidez de conversación.

(Fuente: VI Informe Adecco e Infoempleo sobre Empleabilidad e Idiomas)