¿Alguna vez te has planteado pasar las navidades fuera de nuestras fronteras? Si has elegido nuestro país vecino, has de saber que las tradiciones navideñas en Francia son mucho más ricas y variopintas de lo que podamos creer en un principio, pues se trata de un país donde han confluido las más variadas culturas. Las influencias célticas, romanas y germánicas, junto con las diversas nacionalidades del país (bretones, provenzales, corsos, etc) que, bajo la uniformidad político-administrativa del país, hablan de una fuerte y diversa identidad propia que hacen de las navidades francesas una celebración con una personalidad muy marcada.

Así, la celebración navideña en Francia tiene diferentes tradiciones en cada región del país. Además del 25 de diciembre, uno de los detalles más sorprendentes para los demás países es que en el este y el norte de Francia, la época de Navidad comienza el 6 de diciembre con la fête de Saint Nicolas, y en algunas provincias la fête des Rois o Epifanía del 6 de enero es la fecha más celebrada de la estación.

Hay que tener presente de la República Francesa que, pese a su organización administrativa, tan estrictamente centralizada desde los tiempos napoléonicos, lo cierto es que en esa aparente uniformidad del país vecino subyacen gran variedad y abigarramiento de tradiciones culturales y hasta lingüísticas, un aspecto mal conocido de Francia a escala internacional, y que se refleja hasta en sus celebraciones de Navidad.

En Lyon se celebra el 8 de diciembre la Fête de Lumières en la que los ciudadanos rinden homenaje a la Virgen María colocando velas en las ventanas de todas las casas para iluminar la ciudad. La tradición cuenta que se dejan las velas para iluminar el paso de María en su peregrinación. En las ciudades grandes como París, todos los edificios públicos son iluminados especialmente. Esta es una de las tradiciones navideñas francesas más conocidas y extendidas por el país. En fecha tan tardía para nosotros como es el 8 de diciembre, en que los españoles hemos vuelto a nuestros quehaceres laborales y estudiantiles y a la rutina diaria, se celebra esta suerte de epílogo de las festividades solsticiales, navideñas y epifánicas, que constituye de por sí una de las mayores peculiaridades de cómo se celebra la Navidad en Francia.

El origen histórico de esta fiesta de las luces se encuentra en la plaga de peste de 1643 en el meridión francés, en que la ciudad de Lyon –muy significada por su culto a la Virgen desde las honduras del Medievo- se proclamó bajo la protección de la Santa Patrona. En agradecimiento por el final de la temible plaga, los mercaderes y aristócratas, entre otros notables de la villa, le encendieron velas de homenaje en numerosas ventanas.

 

Tradiciones navideñas francesas

 

– El 24 de diciembre por la noche, los niños dejan sus zapatitos frente a la chimenea para que Père Noël (Santa) los llene con obsequios, y se cuelgan pequeños regalos dulces del árbol navideño durante la noche como caramelos, fruta y nueces. Esta tradición, también cultivada en países anglosajones como los Estados Unidos (sólo que allí se utilizan calcetines en lugar de zapatos), es otra de las más célebres de los festejos navideños franceses. Es uno de los rasgos de la cultura francesa que delatan su peculiar idiosincrasia cultural, a medio camino entre latinos y germánicos. Otra de las peculiaridades más marcadas de cómo se celebra la Navidad en Francia.

– Los regalos se abren el día 25 por la mañana, toda la familia comparte luego el almuerzo que, en general, se extiende hasta la noche. Los deliciosos platos se suceden uno tras otro. El capón de Bresse con puré de castañas es un plato muy tradicional. A esto lo acompañan nuevamente el foie gras, salmón, ostras, champaña y vino (la combinación de Sauterne con foie gras es muy deliciosa). Finalmente, se sirven quesos y ensalada y, por supuesto, un pastel de Navidad. Aquí reluce la importancia de la gastronomía en las tradiciones navideñas en Francia.

– Existe una ley muy amorosa en el país, decretada en 1962, que indica que todas las cartas escritas a Santa Claus por los niños han de ser respondidas con una postal, la que reciben individualmente, un simple gesto que sirve para anunciar al prójimo que esta sociedad todavía no se ha dejado deshumanizar por la modernidad.

-Otro aspecto también muy presente en las tradiciones navideñas francesas, es que en este país se organizan algunos de los mercadillos de Navidad más antiguos del mundo. Tal es el caso del Christkindelsmärik (“mercado del niño Jesús” en alsaciano: el dialecto del alemán que se habla en esta región). Este mercadillo, inicialmente organizado en honor de San Nicolás el 6 de diciembre de 1570, pero prohibido por la Reforma protestante, ha llegado a nuestros días con otro nombre, y 550 años de Historia. A día de hoy podemos disfrutar del famoso mercadillo navideño de Estrasburgo, la capital navideña.

– Otra tradición importante de la Navidad en Francia para muchas familias es la Misa de Nochebuena llamada Messe de Minuit, que es seguida por un gran festín llamado Le Réveillon, que simboliza el despertar simbólico de Jesús en su nacimiento. Las familias festejan en sus casas o en restaurants con grandes comidas, algunas de las tradicionales siendo platos con pollo, ganso, pavo relleno con nueces, ostras y boudin blanc. Es una tradición semejante a la española misa del Gallo, sólo que más fastuosamente festejada. Proviene de la importante presencia del catolicismo en la sociedad francesa y su sustrato cultural: de ahí la similitud con las misas de Nochebuena de otros países europeos de tradicional predominio católico, tales como España o Italia.

Si hablamos de fechas importantes para los franceses, no debemos olvidar La Réveillon ou Saint-Sylvestre en la que los Campos Elíseos son el lugar elegido por los grupos de amigos para recibir la entrada del año.

 

Postres franceses tradicionales de Navidad

 

Además, existen muchos postres franceses tradicionales de Navidad como:

La bûche de Noël (el tronco de Yule): se trata de un pastel con forma de pionono o tronco hecho de chocolate y nueces, que representa el tronco quemado desde Nochebuena hasta Año nuevo como promesa del nuevo comienzo. Es, por lo tanto, muy semejante a los dulces españoles conocidos como piononos, que fueron creados en el siglo XIX por el repostero granadino Ceferino Isla González en honor del último soberano de los Estados Pontificios: el Papa Pío IX.

Le pain calendal  (en el sur de Francia) o Budín de Navidad: tradicionalmente se lo comparte con los más necesitados. El budín es un dulce también presente en los países anglosajones, por el común sustrato cultural germánico que, en parte, franceses y anglosajones tienen en común.

La Galette des Rois (Rosca de Reyes): Servida el día de Reyes, es un pastel redondo que se corta en trozos y es servido por un niño escondido bajo la mesa, conocido como le petit roi o l’enfant soleil. Quien encuentra la sorpresa escondida en alguna de las porciones se convierte en rey de la celebración.

– La principal decoración navideña en las casas francesas, además de en calles, comercios y oficinas es el sapin de Noel, el tradicional arbolito que data del siglo 14 y es decorado con manzanas, flores de papel y cintas. Muchas iglesias e instituciones organizan pesebres vivientes dentro de sus celebraciones, y se conserva la tradición de colgar ramos de muérdago en las arcadas y marcos de las puertas para traer buena fortuna a la estación venidera.

Como podemos apreciar, las tradiciones navideñas en Francia son de gran riqueza, y traslucen la variedad cultural. Si nos trasladamos a los países vecinos franceses como es el caso de Bélgica, Suiza o Luxemburgo, sus tradiciones son similares, pero añaden su toque tradicional de cada región.

 

Algunos datos curiosos que quizá no conocías

 

Detrás de las tradiciones del país galo existen algunas curiosidades que vienen de sus antepasados y que llegan hasta nuestros días para dar simbolismo a la Navidad. Es el caso de las bolas de vidrio, las figuras del Belén o el pan de especias y que te invitamos a que las descubras.

 

  • Las bolas de navidad: entre los elementos imprescindibles del árbol de navidad tradicional francés están las manzanas. En 1858 una gran sequía provocó que los bosques Vosgos del Norte de Francia, de donde proceden estas manzanas, no obtuviesen frutos y el árbol de navidad se quedase sin un adorno simbólico. Un soplador de vidrio de Goetzenbruck intentó compensar esto soplando unas bolas de vidrio y desde ese momento, lo convirtió en toda una tradición no sólo en Francia.
  • Los ‘santons’ de Provenza: durante la Revolución Francesa (1789) se cerraron muchas iglesias y se redujo toda manifestación religiosa. Es en ese momento cuando aparecen los ‘santons’ o las figuras del Belén en la región de la Provenza, hechas de migas de pan y que sus habitantes hacían manualmente para representar el Nacimiento en sus casas. Esta tradición se ha mantenido y la técnica se ha ido depurando hasta pequeñas figuras de arcilla pintadas a mano que hoy pertenecen a la Navidad.
  • Pan de especias: típico de la región de Alsacia, evoca a la infancia y los recuerdos y se consume durante el invierno y la Navidad. está arraigado en la memoria de los borgoñones: evoca la infancia, los recuerdos, la ternura… se consume sobre todo en invierno, durante las fiestas navideñas. El pan de especias, de procedencia China, llego a Europa en época de las cruzadas y se hablaba de que los monjes cistercienses de Marienthal (Alsacia) comían pan de especias con motivo de la Navidad.